La desigualdad económica lleva a inferir que el clima normativo es individualista y competitivo.

Las sociedades difieren en el grado de desigualdad económica, es decir, en la magnitud de la diferencia que existe entre los que más recursos económicos tienen y los que menos. La desigualdad económica es una característica estructural de la sociedad y como tal afecta a los individuos que viven en ella. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que aquellas sociedades con mayores niveles de desigualdad económica tienden a tener mayores tasas de criminalidad y peores indicadores de salud física y mental (Chiavegatto Filho et al., 2013; Hsieh & Pugh, 1993; Lynch et al., 2004; Rufrancos et al., 2013). Sin embargo, el motivo por el que la desigualdad económica se relaciona con estas problemáticas no está tan claro. 

           Desde un enfoque ecocultural se ha sugerido que los individuos, en función de las características que perciben del entorno en el que viven, buscan la mejor manera de adaptarse al medio. Por tanto, cabría preguntarse cuáles son las características de la sociedad que las personas asocian al nivel de desigualdad económico que perciben. Así, en esta investigación nos planteábamos si los individuos inferirían características distintas de la dinámica de una sociedad, así como de las características de sus habitantes, en función del grado de desigualdad económica. 

A lo largo de tres experimentos llevados a cabo en España, Australia y EEUU, mostramos a los participantes una sociedad ficticia. A la mitad de los participantes les dijimos que esa sociedad era extremadamente desigual, mientras que a la otra mitad les explicamos que la desigualdad económica era muy reducida. Posteriormente les preguntamos en qué medida consideraban que había competitividad y cooperación en dicha sociedad. Además, les preguntamos por cómo creían que eran la mayoría de sus habitantes. Los resultados mostraron que cuando la desiguadad fue alta, en comparación a cuando fue baja, los participantes infirieron que dicha sociedad era más competitiva y menos cooperativa; y a la mayoría de sus habitantes como más independientes, centrados en sus propios intereses y con relaciones establecidas en base al interés. Estos resultados ponen de manifiesto que el grado de desigualdad económica se asocia a otras características de la sociedad, lo cual podría ayudar a explicar por qué en sociedades con niveles más altos de desigualdad hay más problemas sociales. 

Autor: Sergio Souza

Artículo original:

Sánchez-Rodríguez, Á., Willis, G. B., Jetten, J. & Rodríguez-bailón, R. (2019). Economic Inequality Enhances Inferences that the Normative Climate is Individualistic and Competitive. European Journal of Social Psychology, 49, 1114-1127. http://doi.org/10.1002/ejsp.2557

Referencias

Chiavegatto Filho, A. D. P., Kawachi, I., Wang, Y. P., Viana, M. C., & Andrade, L. H. S. G. (2013). Does income inequality get under the skin? A multilevel analysis of depression, anxiety and mental disorders in Sao Paulo, Brazil. Journal of Epidemiology & Community Health, 67, 966–972. https://doi.org/10.1136/jech-2013-202626 

Hsieh, C. C., & Pugh, M. D. (1993). Poverty, income inequality, and violent crime: A meta-analysis of recent aggregate data studies. Criminal Justice Review, 18, 182– 202. https://doi.org/10.1177/073401689301800203 

Lynch, J., Smith, G. D., Harper, S. A. M., Hillemeier, M., Ross, N., Kaplan, G. A., & Wolfson, M. (2004). Is income inequality a determinant of population health? Part 1. A systematic review. Milbank Quarterly, 82, 5–99. https://d oi.org/10.1111/j.0887-378x.2004.00302.x 

Rufrancos, H., Power, M., Pickett, K. E., & Wilkinson, R. (2013). Income inequality and crime: A review and explanation of the time-series evidence. Sociology and Criminology-Open Access, 1, 1–9. https://doi.org/10.4172/scoa.1000103

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Desigualdad entre países europeos y desidentificación con Europa

Actualmente la Unión Europea (UE) está teniendo que afrontar retos cruciales que ponen en entredicho su continuidad como comunidad de países. La decisión que tomo Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea en el referéndum de 2016 fue un momento crítico para UE. Pero antes que ello, la crisis financiera que colocó a muchos países del sur de Europa en una difícil situación económica puso sobre la mesa la posibilidad de Grecia, la cuna de la cultura europea, saliera de Europa si no pagaba sus deudas. Estas situaciones, junto con el auge de partidos políticos de extrema derecha como la Liga en Italia, La Agrupación Nacional en Francia o Foro por la democracia en Holanda, con un claro discurso antieuropeo ponen de relieve la crisis actual que pone entre dicho la continuidad de la UE. Las amenazas de la ruptura de la UE vienen propiciadas por una coyuntura política, económica y social, cuyos elementos más relevantes probablemente se derivan de las consecuencias de la crisis económica del 2007, los intereses nacionales y las actitudes anti-inmigración (Jetten, 2019).

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El análisis psicosocial de esta problemática se basa, entre otros elementos, en el análisis de la identidad europea, es decir, en analizar el grado en el que los habitantes de los distintos países miembros se sienten europeos, así como estudiar cuáles son las causas que explican la creciente desidentificación con Europa. Desde esta perspectiva debemos tener en cuenta que la identidad europea se ha construido sobre las identidades nacionales, es decir, que sentimos que no pertenecemos a Europa como individuos, sino como es españoles, italianos, franceses…(Chryssochoou, 2000). Uno de los problemas está en que los distintos estados miembros tienen diferentes fuerzas económicas y la reciente crisis ha hecho que estas disparidades fueran más pronunciadas entre los países. Esto es importante porque para noruegos, alemanes, españoles y griegos, por ejemplo, nos sintamos pertenecientes a una misma identidad común —Europa— tenemos que vernos mínimamente similares (Turner, 1985). Por tanto, la creciente desigualdad económica entre países europeos podría estar favoreciendo la desidentifiación con Europa.

En esta investigación (Petkanopoulou, Sánchez-rodríguez, Willis, Chryssochoou, & Rodríguez-bailón, 2018), realizada en dos países con un estatus relativamente bajo en la UE—España y Grecia—, exploramos si las desigualdades percibidas en la riqueza entre los países de la UE predijeron una desidentificación con Europa. También examinamos las posibles explicaciones de esta relación. El estudio 1, realizado en España, reveló que la percepción de la desigualdad económica predijo positivamente la desidentificación con Europa. La experiencia del miedo a la desigualdad económica en la UE y no otras emociones como la ira explicaron esta relación. Estos resultados fueron replicados en un segundo estudio en España, pero también en Grecia. En estos dos estudios profundizamos en qué tipos de miedo exactamente explicaban esta relación. Nuestros resultados señalaron que la relación entre la desigualdad económica en la UE y la desidentificación con Europa se explicaba concretamente por el miedo a perder la soberanía nacional y el miedo a que Europa perdiera los valores fundamentales. Estos resultados sugieren que las desigualdades económicas entre los países europeos tienen un efecto pernicioso en la cohesión social reflejada en el grado de la identidad con Europa entre, al menos, algunos de los países miembros.

Referencias

Chryssochoou, X. (2000). Memberships in a super-ordinate level: Re-thinking European Union as a multinational society. Journal of Community & Applied Social Psychology, 10, 403-420. doi:10.1002/1099-1298(200009/10)10:5<403::AID-CASP597>3.0.CO;2-4

Jetten, J. (2019). The wealth paradox: Prosperity and opposition to immigration. European Journal of Social Psychology, 49, 1097–1113. https://doi.org/10.1002/ejsp.2552

Petkanopoulou, K., Sánchez-rodríguez, Á., Willis, G. B., Chryssochoou, X., & Rodríguez-bailón, R. (2018). Two Countries in Crisis : Economic Inequality in the EU and Disidentification With Europe in Spain and Greece. Journal of Cross-Cultural Psychology, 49, 888-906. http://doi.org/10.1177/0022022117751201.

Turner, J. C. (1985). Social categorization and the self-concept: A social cognitive theory of group behaviour. In E. J. Lawler (Ed.), Advances in Group Processes: Theory and research (Vol. 2, pp 77-122). Greenwich, CT: JAI Press.

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La distancia económica conlleva distancia social

El alto grado de desigualdad económica que existe hoy en día es probablemente una de las características que más identifican a las sociedades actuales. Las diferencias entre los más ricos y los más pobres son de las más grandes que han existido en toda la historia de la humanidad 1. Esta situación ha hecho que los científicos sociales se preocupen cada vez más por entender las consecuencias que tiene vivir en sociedades cada vez más desiguales. Algunos autores han plantean que la desigualdad económica condiciona enormemente la vida de las personas, y esto se debe principalmente a que cuanto más distintas son las condiciones de vida de la población, es decir, cuanto más desigual es una sociedad, más distanciadas se sienten las personas unas de otras 2.

Lo próximos o distanciados que nos sentimos con los demás tiene un impacto crucial en nuestras vidas. Tanto es así que cuando nos sentimos muy próximos a nuestras personas cercanas, como la familia y los amigos, el concepto que tenemos de nosotros/as mismos/as se solapa con el que tenemos de ellas. Es decir, que no podemos pensarnos completamente sin pensar a la vez en estas personas. Cuando las personas piensan en sí mismas de esta manera se dice que tienen un auto-concepto interdependiente. Por el contrario, cuando nos sentimos distanciados de los demás y no tenemos ningún problema en pensarnos a nosotros/as mismos/as como individuos separados de los demás decimos que tenemos un auto-concepto independiente 3.

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Entonces, si cuanto más desigual es una sociedad más distanciados se sienten sus habitantes, y cuanto más distanciadas se sienten las personas unas de otras más independientes se perciben ¿Podríamos esperar que cuanto más desigualdad economía exista más independientes (y menos interdependientes) serán las personas?

Los resultados de varios estudios tratan de aproximarse a la respuesta de esta pregunta mostrando que, por ejemplo, las personas que menos desigualdad perciben en su país tienden a auto-definirse como más interdependientes. Asimismo, al poner a las personas en un contexto artificial en el que se muestra una mayor desigualdad estas tienden a recordar más eventos individuales sugiriendo una mayor activación de su auto-concepto independiente. Por el contrario, cuando ese mismo artificial contexto mostraba una menor desigualdad las personas tendían a recordar más eventos en los que estuvieran involucrados sus familias y sus amigos/as, sugiriendo por tanto una mayor activación de su auto-concepto interdependiente 4.

Por tanto, los resultados de estos estudios parecen sugerir que, efectivamente, una mayor desigualdad económica parece hacer que las personas se sientan más independientes, mientras que una menor desigualdad parece llevar a las personas a sentirse más interdependientes de sus personas cercanas.

Referencias

1 Piketty, T. (2014). Capital in the Twenty-First Century. Cambridge, MA: Harvard University Press

2Pickett, K. E.,&Wilkinson, R. G. (2015). Income inequality and health: A causal review. Social Science and Medicine, 128, 316–326. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2014.12.031.

3Markus, H. R., & Kitayama, S. (1991). Culture and the self: Implications for cognition, emotion, and motivation. Psychological Review, 98(2), 224–253. https://doi.org/10.1037/0033-295X.98.2.224.

4Sánchez-Rodríguez, Á., Willis, G.B, and Rodríguez-Bailón, R. (2019). Economic and social Distance: Perceived income inequality negatively predicts an interdependent self-construal. International Journal of Psychology, 54, 117-125. https://doi.org/10.1002/ijop.12437

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Registered Replication Report: Dijksterhuis and van Knippenberg (1998)

En 1998 Dijksterhuis and van Knippenberg publicaron su artículo “The Relation Between Perception and Behavior, or How to Win a Game of Trivial Pursuit” en el que hipotetizaban que activando en los participantes un estereotipo asociado con la inteligencia frente a activar un estereotipo asociado a la no-inteligencia haría que se comportaran acorde a dicha característica. En efecto, en dicho artículo informaron de que cuando a los participantes se les inducía a pensar cómo sería su vida siendo profesores universitarios (“inteligentes”) respondían un 13% mejor a una prueba de conocimiento general en comparación con aquellos participantes a los que se les pedía que se imaginaran su vida como hooligans de fútbol(“no-inteligentes”).

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Este trabajo, junto con otros similares sirvió para construir la teoría del “priming social”: la influencia que ejercen ciertas claves sociales sobre nuestra conducta. Sin embargo, tras la publicación de varios artículos, entre ellos el publicado en la revista Science “Estimating the reproducibility of psychological science”, en el que se intentaron replicar 100 estudios clásicos de psicología y solo 37 arrojaron resultados significativos, muchos de estos trabajos se han puesto en duda.

 

Con el objetivo de clarificar si el efecto original encontrado por Dijksterhuis and van Knippenberg es sólido se ha tratado de replicar en 40 laboratorios (N = 6,454) diferentes alrededor del mundo en un “Registered Replication Report”, de los cuales 23 cumplieron todos los criterios de inclusión (N = 4,493). Los resultados del meta-análisis mostraron que no hubo un efecto general entre los participantes que debían imaginarse como profesores de universidad (“inteligentes”) y los que debían imaginarse como hooligans de fútbol (“no-inteligentes”) en una prueba en la que se les hacía 30 preguntas de conocimiento general.

Bibliografía

Dijksterhuis, A., & van Knippenberg, A. (1998). The relation between perception and behavior, or how to win a game of Trivial Pursuit. Journal of Personality and Social Psychology, 74, 865–877.

Open Science Collaboration (2015). Estimating the reproducibility of psychological science. Science, 349, (80). DOI: 10.1126/science.aac4716

Michael O’Donnell, Leif D. Nelson, …and Mark Zrubka. (2018) Registered Replication Report: Dijksterhuis and van Knippenberg. Perspectives on Psychological Science, 1–27.

 

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El impacto psicológico de la desigualdad económica

¿Cómo nos afecta la desigualdad económica psicológicamente? ¿El hecho de que los ricos son cada vez más ricos mientras que los pobres son cada vez más pobres condiciona la manera de comportarnos y relacionarnos con las personas de nuestro entorno? Investigaciones recientes indican que las personas que viven en sociedades más desiguales tienden a desconfiar más de los demás, a competir más por los recursos económicos y aumentan su tolerancia hacia la misma desigualdad, lo que redunda en el mantenimiento o incluso el incremento de la desigualdad.

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La desigualdad económica, esto es, la forma en la que se distribuyen los recursos entre los miembros de una sociedad, se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas, intensificándose en los últimos años debido a la crisis (EUROSTAT, 2016). Esto no solo se relaciona con cuestiones económicas: las personas que viven en sociedades más desiguales tienden a padecer más problemas de salud, obesidad, embarazos no deseados, abuso de drogas y suelen estar envueltos en más crímenes (Wilkinson y Pickett, 2009). Aunque la naturaleza de estos datos es correlacional, el hecho de que la desigualdad preceda temporalmente a dichas variables, su consistencia y la dificultad para identificar variables alternativas que pudieran explicar esta relación apoyan la idea de que la desigualdad podría ser uno de los antecedentes de estos problemas sociales (Pickett y Wilkinson, 2015). Además, diversos estudios realizados en contextos de laboratorio en los que se manipula la desigualdad refuerza la idea de dicha relación causal (p.ej., Nishi, Shirado, Rand y Christakis, 2015).

Algunas investigaciones han examinado los procesos psicológicos que podrían explicar las razones por las que la desigualdad económica se relaciona con dichos problemas sociales. Un reciente artículo de revisión mantiene que podría haber dos mecanismos psicológicos implicados (Buttrick y Oishi, 2017). En primer lugar, Buttrich y Oishi sugieren que la desigualdad económica está asociada con una mayor desconfianza generalizada. Las encuestas llevadas a cabo internacionalmente muestran que quienes viven en sociedades más desiguales manifiestan tener menos confianza en los demás, tienden a mostrarse menos agradables con los demás y a participar menos en actividades sociales. Además, en contextos de mayor desigualdad las personas de diferentes clases sociales tienden a interactuar menos entre ellos, ya que suelen vivir en diferentes barrios, llevar a sus hijos a diferentes colegios, tener diferentes preferencias de ocio, etc. Esta segregación les podría llevar a percibir que las personas de distintas clases sociales no comparten un destino común, lo que hace difícil construir un sentimiento de confianza entre ellos (Rothsten y Uslaner, 2005).

En segundo lugar, la desigualdad económica aumenta la competición por el estatus. Las encuestas internacionales muestran que las personas que viven en sociedades más desiguales tienden a darle más importancia al respeto, al éxito y a ser admirados por los demás (Paskov, Gërxhani y van de Werfhorst, 2013). Asimismo, las personas que viven en países más desiguales es más probable que experimenten sentimientos de ansiedad por la posición que ocupan en la jerarquía social y teman ser menospreciados si no disfrutan de cierto estatus social. Quizás como una forma de combatir esta ansiedad, las personas que viven en países más desiguales tienden a valorarse a sí mismas más positivamente (Loughnan y col., 2011). También el consumo de productos que reflejan estatus puede convertirse en otra estrategia para lidiar con la ansiedad por el estatus. En esta línea, Walasek y Brown (2015) encontraron que en los estados más desiguales de Estados Unidos la gente busca más productos de marcas de lujo y joyería a través de Google.

En síntesis, las sociedades más desiguales tienden a ser más disfuncionales debido a la relación entre la desigualdad y la confianza o la competición por el estatus (Buttrick & Oishi, 2017). Pero, ¿puede la desigualdad existente en el contexto en el que vivimos relacionarse también con nuestras actitudes hacia la propia desigualdad? Diversos estudios han encontrado que cuanta más desigualdad se percibe, más desigualdad se desea (Willis, Rodríguez-Bailón, López-Rodríguez y García-Sánchez, 2015). En esta misma línea, Shröder (2017) realizó un estudio longitudinal utilizando bases de datos de 34 países. Sus resultados mostraron que cuanta más desigualdad económica existe en un país, más probable es que en el futuro sus habitantes prefieran una mayor desigualdad. En otras palabras, las personas terminan ajustando el grado de desigualdad económica que desean al grado de desigualdad que perciben en su contexto.

En resumen, la desigualdad económica en la que vivimos, independientemente de nuestra posición dentro de ella, se relaciona con distintas variables psicosociales, que en general contribuyen a la creación de sociedades más disfuncionales. Sería importante continuar profundizando en la relación que existe entre estas variables, así como las posibles relaciones causales entre ellas.

Referencias

Buttrick, N. R. y Oishi, S. (2017). The psychological consequences of income inequality. Social and Personality Psychology Compass, 11 (3), e12304.

EUROSTAT. (2016). Inequality of income distribution. Retrieved from http://ec.europa.eu/eurostat/tgm/ table.do?tab=table&plugin=1&language=en&pcode=tsdsc260

Loughnan, S., Kuppens, P., Allik, J., Balazs, K., de Lemus, S., Dumont, K., … y Haslam, N. (2011). Economic inequality is linked to biased self-perception. Psychological Science, 22, 1254–1258.

Nishi, A., Shirado, H., Rand, D. G., y Christakis, N. A. (2015). Inequality and visibility of wealth in experimental social networks. Nature, 526, 426–429.

Paskov, Gërxhani y van de Werfhorst (2013). Income inequality and status anxiety. Amsterdam, AIAS, GINI Discussion Paper 90.

Pickett, K. E., y Wilkinson, R. G. (2015). Income inequality and health: A causal review. Social Science and Medicine, 128, 316–326.

Rothsten, B., y Uslaner, E.M. (2005). All for all: Equality, corruption, and social trust. World Politics, 58, 41-72.

Schröder, M. (2017). Is income inequality related to tolerance for inequality? Social Justice Research, 30, 23-37.

Walasek, L., y Brown, M., (2015) Income inequality and status seeking: Searching for positional goods in unequal U.S. states. Psychological Science, 26, 527-533.

Wilkinson, R., y Pickett, K. (2009). The Spirit Level. Why Greater Equality Makes Societies Stronger. London: Penguin.

Willis, G. B., Rodríguez-Bailón, R., López-Rodríguez, L., y García-Sánchez, E. (2015). Legitimacy moderates the relation between perceived and ideal economic inequalities. Social Justice Research, 28, 493-508.

Autores: Ángel Sánchez-Rodríguez, Guillermo B Willis y Rosa Rodríguez-Bailón

Publicado originalmente en la revista «Ciencia Cognitiva», Vol. 11, 2017, Nº2 http://www.cienciacognitiva.org/?p=1466

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